Vida y Obra de Paganini – Mitos y Verdades

     Uno de los personajes más polémicos de la historia, con mitos y leyendas alrededor de su existencia que aún confunden a muchos e incluso (lamentablemente) una película realizada con “su historia”. Pacto con el diablo, asesino, cuerdas hechas con tripas humanas, vicioso, borracho, mujeriego y pare de contar.

    ¿Cuántas de estas cosas son ciertas y cuántas inventos

con que la humanidad siempre “homenajea” a los personajes

más interesantes y/o pintorescos apenas mueren?

     Te invito, estimado lector, a conocer el más completo artículo sobre este conocido personaje, buscando en la lucha por la verdad y el conocimiento cultural, rendir tributo al gran Niccolo Paganini.

Vida y Obra de Paganini – Mitos y Verdades

Niccolo Paganini El Mago del Violín tocando

     En la ciudad de Génova, calle Passo di Gatta Mora, hay una humilde casa cuya fachada conserva una placa con esta inscripción: “Alta ventura sortita humile luogo in questa casa de Giorno XXVII di Ottobre dell’anno MDCCLXXXII nacque a decoro di Génova a delizia del mondo Niccolo Paganini nella divina arte del suoni isuperato maestro” – Lo cual, traducido al español, nos dice:

      “Alta ventura salida de humilde lugar en esta casa

el día 27 de Octubre de 1782, nació para decoro de Génova

y delicia del mundo Nicolás Paganini, en el divino

arte de los sonidos insuperable maestro.

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Iniciado por un padre músico con “oído antimusical” y bendecido por la gracia del Salvador

     Los padres de esta figura capital para el violín, su técnica y su historia fueron Antonio Paganini, obrero en el puerto de Génova y Teresa Bocciardi, ambos aficionados a la música. Antonio pulsaba medianamente la mandolina y de este instrumento dio lecciones a su hijo cuando cumplía apenas cinco años y medio de edad.

Paganini recibió la gracia del Salvador     “Por este tiempo” – cuenta Paganini en su corta autobiografía – el Salvador se le apareció en sueños a mi madre y le dijo que pidiera alguna gracia; ella deseó que su hijo llegara a ser un gran violinista y la gracia le fue otorgada. Cuando alcancé la edad de siete años mi padre, que a pesar de su oído antimusical sentía pasión por la música, me enseñó los primeros rudimentos del violín. En pocos meses pude ejecutar cualquier música a primera vista”.

Primeros Maestros de Violín y Cultura Musical

     Su padre le puso luego en manos de maestros a Giovanni Servetto, profesor de nivel medio con el que estudió poco tiempo y a Giacomo Costa, maestro de Capilla y primer violín de las principales iglesias genovesas, con quién tomó treinta lecciones en seis meses. Al cumplir los ocho años de edad, componía Paganini una sonata para violín; medio año más tarde tocaba un Concierto de Pleyel en una iglesia.

     A partir de esta edad hasta los once años continuó tomando parte con frecuente regularidad en ceremonias religiosas, lo que le obligaba a constantes esfuerzos instrumentales y a ejercitarse en el tocar mucho y con poco descanso. Por aquellos días recibió de un compatriota suyo, Francesco Gnecco, compositor dramático de fácil estilo, provechosas lecciones de cultura musical.

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     Entre los nueve y once años (ningún biógrafo ha logrado precisar la fecha), dio Niccolo su primer concierto público en unión de la cantatriz Teresa Bertinorri y el sopranista Marchesi, efectuado en el teatro San Agostino. En dicho concierto, Paganini ejecutó unas variaciones de su propia cosecha sobre “La Carmañola”, canción francesa muy en boga por aquel entonces. El éxito fue tan espontáneo y clamoroso que los dos cantantes, enamorados del talento que apuntaba en el jovenzuelo, ofrecieron su concurso para otro concierto que se celebraría a beneficio del jóven prodigio.

    El Marqués di Negro – Los maestros superiores Rolla, Paer y Ghiretti

     Un cierto Marqués di Negro se interesó tan vivamente por aquel virtuoso en ciernes que aconsejó a su padre que le procurara buenos maestros. Antonio le condujo entonces a Parma para presentarlo a los ilustres maestros Rolla y Paer. Paganini cuenta la entrevista con el primero:

 – “Cuando llegamos a casa de Rolla se hallaba enfermo y en cama. Su mujer nos condujo a una habitaciónEl violín de Paganini próxima a su cuarto a fín de tener el tiempo necesario para concertarse con su marido que parecía poco dispuesto a recibirnos. Habiendo visto sobre una mesa de la habitación en que estábamos un violón y el último concierto de Rolla, tomé el instrumento y toqué la pieza a primera vista. Sorprendido de lo que oía, el compositor se informó del nombre del virtuoso que acababa de escuchar. Cuando le indicaron que era un jovenzuelo no quiso creerlo hasta que se levantó y lo cercioró por sí mismo, en el acto declaró que nada podía enseñarme y aconsejó que fuese a tomar lecciones con Paer”.

     No obstante lo escrito por Paganini, Gervasoni asegura que el jóven efectivamente tomó lecciones con Rolla por varios meses y que con dicho maestro sostenía acaloradas discusiones, a veces tormentosas a razón de los nuevos efectos violínisticos que ya procuraba descubrir Paganini. Simultáneamente a las lecciones de Rolla, inició los de composición con Paer y Ghiretti.

Un padre déspota – Paganini huye de su casa 

     Los estudios con Rolla, Paer y Ghiretti no le impidieron a Paganini celebrar conciertos en Parma, Milán, Bolonia, Florencia y Livorno. De regreso a Génova, probablemente en el invierno de 1797-1798, el déspota de su padre le encerraba en una habitación, obligándole a estudiar de diez a doce horas diarias. Extenuado a veces por tan ímprobo trabajo y por la presión psicológica de su padre, le daban síncopes que ponían por momentos en aprietos al causante de tales abusos. Más no por eso se ablandó nunca el duro corazón de aquel padre brutal y despiadado.

     Por fín, a los 17 años, huyó Niccolo Paganini de su casa y Julius Kapp le atribuye al abandonar su hogar esta excalamación rencorosa: “Que me aspen si vuelvo a pisar el sombrío cuartucho donde pasé hambre y recibí palos“.

Vida y Obra de Paganini – Mitos y Verdades

La vida de Paganini en el mundo de los Vicios y un violín de regalo por su talento

     Habiendo hasta entonces pasado su existencia en contínua reclusión, desconocía el mancebo los azares y peligros que el mundo encierra. Su inexperiencia e ingenuidad lo llevaron a frecuentar tascas y leoneras donde se envició en el juego y cuanto ganaba tocando lo perdía en los garitos.Las malas compañías que su impericia le hacía tomar por buenas le explotaban vergonzosamente.

Niccolo Paganini en la vida real

     Entre las zarpas de los tahúres quedaban los beneficios de varios conciertos; tal vez de todos. A tan angustiosa situación llegó un día que se vio obligado a vender su violín y fue precisamente cuando tenía apalabrado y fijado un concierto en Livorno. ¿Qué hacer? La voz corrió acerca del apurado trance y alguien indicó a Paganini que un acaudalado negociante francés, Mr. Livron, poseía un estupendo Guarnerius. A él acudió el malparado artista por si quería prestárselo para aquel solo concierto. Mr. Livron accedió. Una vez terminada la función fue Paganini a devolver el precioso instrumento a su dueño; pero el magnánimo Mr. Livron le dijo: “Me guardaré muy bien de profanar con mis manos un violín que las vuestras tan maravillosamente han tocado”. Sobre este mismo violín tocó Paganini hasta el fín de sus días. Dicho instrumento lo conserva la Municipalidad de Génova.

Paganini obtiene un Stradivarius ganando el reto de un pintor

     En esta época era tal el dominio que tenía Paganini sobre el violín que vencía toda suerte de dificultades en composiciones creadas por su pluma o la de cualquier otro, con tan pasmosa facilidad que un pintor llamado Pasini quiso poner a prueba tan excepcionales facultades.  Le invitó a su casa y le puso en las manos un admirable Stradivarius y mostrándole el manuscrito de un Concierto inédito para violín, le dijo: “Este violín es vuestro si me descifráis impecablemente esta música“. “Podéis despediros de él” – contestó Paganini. En efecto, la lectura fue tan magistral que Pasini, extasiado, perdió la palabra… y el violín.

El Cambio de su Vida

     En 1804 la vida de Nicolás Paganini fue un tejido de aventuras tan atropelladas, de emociones tan intensas y extenuantes causadas por su arte, el amor y el juego, que solamente al borde del abismo donde iban a sumirse sus facultades y su resistencia, se decidió a tomar el reposo que su frágil naturaleza exigía. Más tan pronto se recuperLa verdad sobre la historia de Niccolo Paganiniaba volvía a las andadas. A tal extremo llegaron sus calaveradas, desórdenes y extravíos que sólo un milagro podía salvarle. Y el milagro se produjo en la forma que Paganini mismo relata:

“Nunca olvidaré que un día me hallé en una situación de la que dependía toda mi carrera. El príncipe de X (Paganini nunca dio su nombre) hacía tiempo quería adquirir mi querido violín. Me había rogado que le fijara un precio y como no quería desprenderme de él declaré que no se lo daría por menos de 250 napoleones de oro. El príncipe me dijo que seguramente estaba yo bromeando con tal precio pero que estaba dispuesto, si aceptaba, a pagarme pro el violín 2.000 francos. Precisamente la oferta me la hizo en un momento en que mi situación económica era  precaria al extremo. Había perdido en el juego mis joyas, relojes, alfileres… todo mi capital en el momento consistía en 30 francos. Resolví entonces arriesgarlos y si la fortuna me era adversa, vender mi violín y marcharme a San Petersburgo sin instrumento. Ya los 30 francos se habían reducido a solo 3 y me veía camino de la gran ciudad cuando milagrosamente la suerte cambió, conservé mi violín y me rehice un tanto, ganando lo suficiente para capear la crisis económica que me agobiaba.

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      Desde aquel día dejé el juego al que había sacrificado mi juventud, convencido de que un jugador es, doquier que vaya, menospreciado, renuncié para siempre a mi funesta pasión.

Paganini

¿Agricultura? ¿Guitarra? Un vacío en la biografía de Paganini

     Varios biógrafos sitúan aquí un periodo que va desde 1801 a 1805 en el que nada se sabe del artista. Este, en su autobiografía, explica escuetamente que se dedicó a la agricultura y a tocar la guitarra. Empero, en una carta que dirige al director del Conservatorio Real de Bruselas, F. J. Fétis y que este publica en la “Revue Musicale”, Paganini no dice palabra de estas ocupaciones agrícolas ni de estos rasgueos guitarrísticos.

     Otros comentaristas señalan que vivió a intermitencias en el castillo de una linajuda dama. Sus opus 2 y 3 datan de aquella época. Resumiendo: nada se sabe enconcreto del misterioso intervalo durante el cual nuestro artista dejó de presentarse en público, causa probable de que años a venir se le imputara un supuesto encarcelamiento.

Paganini presenta en la corte “Escena Amorosa”

para dos cuerdas y “Napoleón” para una cuerda

     Llegamos al año 1805. Napoleón acaba de crear el principado de Lucca y Piombino a favor de su hermana la princesa Elisa Bonaparte, mujer del principe Félix Bacciochi. La enorme reputación de Paganini hizo que la princesa le ofreciera los cargos de virtuoso de su música particular y director de la orquesta de la Ópera. Paganini aceptó. Doña Elisa le nombró además capitán de su Guardia Real y nuestro artista se presentó desde aquel día a las recepciones y fiestas de la corte vestido con su brillante uniforme. Cedamos la palabra a Paganini:

 – “En Lucca yo dirigía la orquesta cuando la familia reinante asistía a la ópera. A menudo era llamado a la corte donde quincenalmente se organizaban conciertos. La princesa Elisa se retiraba siempre antes de que terminaran porque los sonidos de mi violín irritaban sus nervios. Una dama agraciada y amable a la que yo silenciosamente amaba, era tan asidua a esas reuniones que creí entrever una marcada inclinación hacía mi persona. Insensiblemente aumentaba nuestra mutua pasión. Motivos importantes, sin embargo, nos obligaban a la mayor prudencia y misterio. Nuestra mutua querencia no por ello  dejaba de volverse más viva.

Portada_de_Niccolò_Paganini_1831    Un día prometí a esa dama para mi próximo concierto una galantería musical alusiva al amor que nos embargaba e hice anunciar a la corte una novedad bajo el título de “Escena Amorosa”. La curiosidad fue vivamente excitada y la sorpresa de la concurrencia creció más cuando me vieron entrar con el violín armado de sólo dos cuerdas: el bordón y la prima. Esta debía expresar los sentimientos de una jóven, la otra el lenguaje apasionado de un amante; establecía así una especie de diálogo donde a los acentos más tiernos sucedíanse arranques de celos. Eran melodías ora insinuantes ora plañideras, acentos de furor y de dicha. Venía después la reconciliación de los dos amantes que ejecutaban un paso a dos, el cual terminaba en una coda endiablada… Esta pieza obtuvo un éxito considerable y la dama de mis pensamientos dejó caer sobre mí sus embriagantes miradas. La princesa Elisa, tras haberme colmado de elogios, díjome: – Acabáis de hacer un imposible: ¿Una sola cuerda no bastaría a vuestro talento?… –

     Hice el ensayo y salió a pedir de boca. Compuse para la cuerta cuerta una Sonata Militar que intitulé “Napoleón”, ejecutándola ante una corte numerosa y brillante el día 25 de Agosto. El éxito sobrepasó mis esperanzas, y mi predilección por la cuerda “Sol” data de aquella época. La gente no se cansaba de escuchar lo que escribía para esa cuerda. Y como cada día adquiría mayor destreza he llegado a la habilidad que ya no debe sorprenderos”

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     Siguiendo a la princesa Elisa, que se convirtió en Gran Duquesa de Toscana en 1809, Paganini conquistó en Florencia una admiración rayana en fanatismo. Volvió a Livorno donde el público al pronto no le dispensó la  acogida entusiasta habitual, más su inmenso talento rindió esa inicial frialdad.

Paganini huye de Florencia por desacato a la Corte

     Los años 1811 y 1812 los pasó Paganini en Florencia al servicio de la princesa Paulina Borghese, con algunas interrupciones para dar conciertos en otras ciudades. En 1813 un incidente ridículo hizo que dejara aquel cargo. Sucedió que Paganini, cuyo grado de Capitán de la Guardia Real conservaba siempre, compareció a una recepción solemne de la corte para dar un concierto vistiendo su uniforme de capitán. La princesa mándole decir que se pusiera un traje negro. Paganini negó alegando que su cargo le autorizaba a llevar el uniforme en toda ocasión. Nueva orden de la princesa. Nueva negativa del artista que incluso tuvo el atrevimiento de pasearse uniformado durante el baile.

     De regreso a su  alojamiento y recapacitando sobre la gravedad del desacato cometido, creyó prudente marcharse de Florencia. Así lo hizo. Le fueron hechos ofrecimientos de perdón para que regresara a la corte. Todo inútil, Paganini recuperó su libertad de la que nunca más se quiso desprender.

     En Milán (1813) compuso su tema del Ballet “Le Nozze de Benevento” de Sussmayer, sus famosísimas variaciones “Le Streghe” (Las Brujas). En Bolonia (1814) trabó ferviente amistad con Rossini. Fue a Roma. En la metrópoli católica no se permitían los conciertos en viernes de cuaresma. El vicario de entonces, elevado luego a Papa bajo el nombre de León XII (1820-1830), autorizó un solo concierto. Visto el entusiasmo que promovió le envió un rescripto permitiéndole dar conciertos todos los viernes. Tocó en el palacio del príncipe Kautniz, embajador de Austria, quién le presentó al príncipe de Metternich, famosísimo en la historia. Éste, después de admirar su arte, insistió en que fuera para Viena.

Vida y Obra de Paganini – Mitos y Verdades

     El 24 de Marzo de 1814, tocó Nicolás Paganini en Milán con su jóven discípula de 17 años, Catalina Cargagno. En 1815 recorrió la Romaña. En Marzo de 1816 tuvo lugar ante el público milanés un desafío violinístico entre Paganini y su colega francés Lafont. Ambos artistas ejecturaon cada uno un Concierto de Rode, como último número Paganini tocó “La Streghe”, el público aclamó como vencedor a Paganini.

Paganini defiende el honor de una cantante y casi es linchado en el escenario

El Gran Nicolás Paganini     Por esta época debe situarse un suceso que puso al artista a punto de ser maltratado por el público de Ferrara. Paganini organizó en dicha ciudad un concierto en el que debía colaborar una cantatriz menos que mediocre. Las romanzas que cantó fueron silbadas; los números que Paganini ejecutó estrepitosamente aplaudidos. Nuestro artista quiso erigirse en deshacedor de agravios y vengar a la humillada cantante. Ejecutó como última pieza del programa sus “Variaciones sobre El Carnaval de Venecia”, en las que imitaba toda suerte de animales; la última de la serie imitaba los rebuznos del asno, terminada la cual exclamó dirigiéndose al público: “Imité al asno. Estos son cuantos silbaron a la cantatriz”. Creyó Paganini que el público lo tomaría como una genial ocurrencia, pero no fue así; lo juzgaron un grave insulto, se armó una formidable escandalera y terminaron por asaltar el escenario. Paganini tuvo que escapar a toda prisa por la puerta trasera del teatro.

     Marzo de 1820.- Niccolo Paganini funda en Milán “Gli Orfei”, sociedad de música clásica. Permanece en dicha ciudad un año y sale luego para Roma donde encuentra a Rossini presa de grandes apuros. El Teatro Apolo debía ejecutar su ópera Matilda di Ciabrano y el director de la orquesta, Bello, había muerto en el último ensayo. Para sacar a Rossini de tan grave situación Paganini dirigió magistralmente las tres primeras representaciones de esta ópera.

Niccolo Paganini y el Pacto con el diablo       Primavera de 1981.-Da algunos conciertos en el Teatro Argentina de Roma y para un círculo de amigos toca la guitarra. Visita Napolés. Sicilia le acoge fríamente. Aquellos públicos son indiferentes a la música instrumental. En 1822 proyecta un viaje por Alemania que no puede realizar a causa de su quebrantada salud. Parma le devuelve sus energías. Va a Turín donde celebra algunos conciertos y después a Génova para descansar. Durante mayo de 1824 reaparece ante sus conciudadanos que le acogen triunfalmente. Se ausenta para tocar en la Scala de Milán y vuelve a Génova donde celebra dos conciertos (30 de Junio y 7 de Julio). Vuelve a Milán y de allí sale para Venecia. En esta ciudad conoce a Antonia Bianchi que le acompaña por espacio de algunos años y con la cual tiene un hijo, Aquiles, que nace en Palermo el 23 de Julio de 1825. Se queda en Sicilia los años 1825 y 1826, para cuidar de su salud, siempre precaria. Interrumpe, sin embargo, este descanso para dar cinco conciertos en el Teatro Argentina de Roma. Fue probablemente entonces cuando el papa León XII le confirió la Orden de la “Espuela de Oro”. Vuelve a Napolés y da un concierto en el Teatro del Fondo con la Tosi, Novelli, Fioravanti y Lablache.

El peregrinaje de Niccolo Paganini por Europa

     Llega por fin el momento en que Paganini empezará sus peregrinaciones a través de Europa. Su fama había ya traspasado todas las fronteras y en las capitales europeas se aguardaban sus conciertos con vehementísimo interés. Escritores, poetas, pintores, escultores, habían divulgado las características extraordinarias y desconcertantes de aquel ser.

     Castil-Blaze le describe en 1831 de este modo: Cinco pies, cinco pulgadas, talla de dragón, semblante alargado y pálido muy característico, nariz aventajada, ojos de águila, cabellos negros, largos y ensortijados flotando sobre el cuello de su vestimenta, delgadez extrema. Dos arrugas han grabado, podría decirse, sobre sus mejillas, algo del instrumento de sus proezas, chispeantes de inspiración y de genio, se mueven en la órbita de sus ojos volviéndose lentamente del lado de sus acompañantes cuyo ataque puede darle alguna inquietud. Su muñeca se une al brazo por articulaciones tan flexibles que yo no sabría sino compararlas con un pañuelo atado al extremo de un palo y que el viento agita.

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Historia de Niccolo PaganiniSu ser flaco y estilo austero hizo que algunos lo consideraran tacaño.

     Su biógrafo Schottky escribía antes que Castil-Blaze: “Está tan flaco como es posible serlo. Su tez es lívida, su nariz puntiaguda y sus dedos largos y huesudos. Parece apenas poder soportar los trajes que lleva puestos y cuando hace la reverencia ante el público su cuerpo se dobla de manera tan singular que uno teme ver separarse los pies del tronco, derrumbándose el hombre como un montón de huesos.

     Cuando toca adelanta el pie derecho y en los ritmos acelerados marca el compás con vivacidad, guardando su cara, no obstante, una impasibilidad de muerte. Únicamente está impasibilidad desaparece cuando estalla la tempestad de aplausos. Entonces sus labios avanzan y sus ojos, con una expresión profunda y sin benevolencia, vagan por la sala.

¿Era en realidad Nicolás Paganini un avaro?

     Respecto a su lado moral, Paganini difería del concepto que de él habían formado sus contemporáneos. Le creyeron avariento. Hay detalles que lo testifican, otros que lo recusan. Dice el Dr. Kohut: “No debe olvidarse que era italiano y que como la mayoría de sus compatriotas, salvo honrosas excepciones, era económico. Sin embargo, en las ciudades donde tocaba iba al mejor hotel, alquilaba dos habitaciones preferentes, daba buenas propinas y socorría a los menesterosos. Su estado enfermizo le impedía comer mucho y cuando se le interrogaba acerca de su parquedad en la mesa, contestaba: “Il poco mangiar e il poco hanno mai fatto male” – “Poco comer y poco beber nunca hicieron daño”.

Paganini en familia.

     Una vez muerto su padre (hacía 1825, según Nigli) ayudó a su madre y a una de sus hermana que con ella vivía, prestando al marido de esta 1.500 francos para pagar deudas de juego, préstamo que nunca le fue devuelto. Al separarse en Viena de Antonia Bianchi, madre de su hijo Aquiles, dio un concierto en beneficio suyo que le produjo a la Bianchi 2.000 escudos. Fue también generoso en su testamento, como se comprobará más adelante. Lo que algunos consideraban avaricia era, pues, más que todo economía. Después de su separación de Antonia, Paganini viajó siempre con su hijo al que prodigaba toda suerte de cuidados, atenciones y obsequios. Con angélica paciencia lo lavaba, le hacía chocolate y le llamaba “Ángel mío”. Era, por tanto, un padre amoroso.

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     El Mago del Violín

     El 16 de Marzo de 1828 se halla en Viena y el 23 de Abril da el segundo concierto. Tres horas antes de comenzar no cabía un alfiler en la gran Sala “Redoute“. Seis fueron los conciertos que dio hasta el 11 de Mayo. La locura del pueblo vienés por “El Mago del Violín” alcanzó límites inenarrables. Nunca se había visto ni nadie pudo nunca imaginar, por ejemplo, que se pudieran ejecutar obras enteras sobre una sola cuerda. Ello maravillaba y sorprendía a doctos y profanos, a los aficionados e incluso a la muchedumbre. En suma, todo en Viena se volvía “a la Paganini”.

     En los restaurantes se proponían comidas, se guisaban costillas, se servían panecillos en forma de violín; todo a la Paganini. Las mujeres llevaban cintas, fajas, bandas y botones, todo “a la Paganini”. Los hombres usaban bastones, guantes, sombreros, tabaqueras, fumaban en pipas y jugaban en billares “a la Paganini”. Incluso un modesto cochero solicitó del violinista el permiso de poner “coche de Paganini”, por una carrera que en el suyo había hecho el artista. Y a propósito de cochero, de tocar el violín y de la tacañería que se le atribuye al ilustre músico, se cuenta la siguiente anécdota vienesa:

Vida y Obra de Niccolo Paganini - Mitos y Verdades     Salía Paganini una noche de un festejo dado en su honor cuando empezó a llover a cántaros. Tomó un simón para que le condujera a un hospedaje. El cochero reconoció de inmediato a su cliente por los innumerables retratos que de él circulaban. Cuando llegaron al término de su carrera Paganini preguntó al auriga cuánto le debía. “Cinco Florines” – contestó este – ¿Como? Exclamó escandalizado Paganini – ¿Cinco florines por una carrera que escasamente vale uno?  – “Señor Paganini – dijo el cochero acaramelado y sonriente – Ud. gana mil tocando una sola cuerda” – “Si – contestó Paganini – el día que lleve Ud. su coche sobre una sola rueda, también podrá pedir lo que se le antoje”.

Vida y Obra de Paganini – Mitos y Verdades

     Para remediar su delicada salud, Paganini recurre al célebre médico militar Marenzeller que ordena un tratamiento homeopático y recomienda los baños de Carlsbad. Va a tomarlos Paganini, regresa a Viena y en seguida sale para Praga. Da allí seis conciertos, el publico, entusiasta, la crítica, dura y agresiva.

     A pesar de quintuplicar los precios, los conciertos de Paganini se contaron por llenos. Fue en Praga donde el profesor Max Julius Schottky reunió el material para su célebre biografía sobre el “Rey del Violín”, que se publicó en 1830. Y fue también en Praga donde una operación mal ejecutada produjo una equimosis en la mandíbula inferioir del artista. Hubo que extraerle varios dientes y se le inflamó por vez primera la laringe. El 15 de enero de 1829 abandona Praga que le proporcionó la ganancia de 3.650 florines, y se traslada a Dresden.

   El segundo violinista del mundo según Paganini

Niccolo Paganini El Mago del Violín     Sus éxitos en la capital de Sajonia le hicieron cosechar 1.250 thalers. El 4 de Marzo se presentaba en Berlín. Su triunfo fue inexpresable. Luis Rellstab escribe en “Vossische Zeitung”, primer periódico de la ciudad: “No vence las dificultades porque estas no existen para él”. Para el segundo concierto (13 de Marzo) se agotaron a precios altísimos todas las localidades. El 6 y el 26 de Abril da dos conciertos benéficos (asistía Chopin). Hacía mediados de mayo, camino de Varsovia, se detiene en Frankfurt-an-der-Order, da un concierto y el general Ziellynsky le ofrece hospedaje. Llega a la capital de Polonia el 22 de Mayo y el 23 de su primer concierto, cuyos ingresos fueron de 7.000 francos oro. Encontró allí a un antiguo rival, Lipinsky. Uno y otro violinista tuvieron antagónicos partidarios. Los méritos de Lipinsky se recuerdan unicamente por la siguiente y poco delicada pregunta que le hizo un sujeto a Paganini: “¿Cuál es en opinión suya el primer violinista del mundo?”. A lo que contestó: “Ignoro quién sea el primero; el segundo es ciertamente Lipinsky”.

     El 14 de Julio de 1829 da su último concierto en Varsovia. Le proponen ir a Moscovia y San Petersburgo, más su salud le impide emprender tan fatigoso viaje. Visita la estación termal de Ems y recorre triunfalmente con su violín toda Alemania. Decide finalmente visitar Paris donde su enorme reputación le ha precedido. A su paso por Estrasburgo celebra dos conciertos y llega a la capital francesa el 19 de Febrero de 1831. La misma noche de su llegada acude al Teatro de los Italianos para aplaudir entusiasmado a la Malibrán en “Otello” de Rossini.

El Gran Niccolo Paganini toca por vez primera en Paris

    El 08 de Marzo anunciaba el “Courrier des Théatres” la presentación de Paganini en estos términos: “Mañana el célebre Paganini se hará escuchar. Habrá representación extraordinaria para celebrar esta solemnidad. Un ballet terminará el espectáculo, “Soirée de gourmets“. El 09 de Marzo tiene lugar una función inolvidable para la historia de la Academia Real de Música. Paganini toca por primera vez en Paris. La corte, la aristocracia, la política, la literatura y las bellas artes están representadas. Entusiasmo indescriptible. Once fueron los conciertos que sucedieron al primero y el beneficio que Paganini obtiene en París alcanza los 124.448 francos oro. Como en Viena, el público parisino deliró por el artista.

El Rey debe cumplir las condiciones de Paganini o asistir a sus conciertos

     A fines de Abril llegó Paganini a Londrés. Para el día 12 de Mayo se anunció un concierto suyo en el King´s Theatre con tan exorbitantes precios que público y prensa se escandalizaron. Por causa de una indisposición de Paganini no se celebró el concierto. El primero se efectuó el día 3 de Junio y desencadenó la misma tempestad de aplausos y aclamaciones que en París. Cabe aquí recordar un hecho que muestra el carácter exigente y un tanto soberbio de Paganini. El rey Guillermo IV hízole pedir condiciones para una audición en la corte. Contestó que sus honorarios serían 100 libras. El mensajero ofreció la mitad. Paganini dijo: “Mis condiciones son invariables. No obstante, su Majestad, asistiendo a uno de mis conciertos, puede oírme por un precio más reducido”.

Paganini el lado oscuro

      Los conciertos en Londres no cesaron hasta fines de Julio.

     Dublín oyó al artista el 3 de Agosto y el 3 de Septiembre. El día del primer concierto el teatro estaba abarrotado y el calor era sofocante. Salió a escena Paganini acompañado de sir George Smart. Una formidable ovación les acogió. Paganini, tranquilamente, afinó las cuerdas de su violín, probó la tensión del arco y paseó sus dedos sobre el batidor. El público de la galería impacientándose empezó a gritar: “¿Y bien? Nosotros estamos preparados”. Paganini furioso exclamó dirigiéndose a sir Smart: “¿Qué pasa?”. Estas palabras causaron un alboroto indescriptible. Paganini se fue de la escena. Costó lo indecible hacerle volver a ella. Más… tocó y el público hechizado prorrumpió en interminables ovaciones. Tanta fue la locura desencadenada que después de tocar la Campanella, un individuo sobrexcitado gritó: “Tómese un whisky y vuelva a tocar”.

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Con guerra y hambre Paganini llena las salas en Inglaterra

    En Diciembre de 1831 fue a Bristol. Pocos días antes de su llegada se había fijado el siguiente cartel: “Ciudadanos, con un sentimiento de profunda repugnancia os anuncio los próximos conciertos del Signor Paganini. ¿Por qué estas audiciones en una época de miseria y aflicción? Doquiera se hacen cuestiones para socorrer a los desdichados. ¿Por qué razón viene este rascatripas extranjero?… Viene a quedarse con el dinero destinado a los menesterosos. No os dejéis embaucar por los monstruos extranjeros que explotan la ingenuidad de John Bull (nombre por el que se sobreentiende “un ciudadano inglés”). De nada sirvió el pasquín.

      La sala se llenó. En Enero de 1831 tocó en Leeds y tantaas fueron las ganancias obtenidas que regaló importantes sumas a los pobres de la ciudad. En Birmingham causó tal sensación que se hicieron canciones en loor suyo. Dejó Inglaterra en Marzo de 1832 después de amasar una fortuna superior a 20.000 libras (pasó de 500.000 francos  oro). Regresó el 10 del mismo mes a París diezmado a la sazón por el cólera. El 22 daba un concierto en la ópera a beneficio de los damnificados.

Pagaini y el ritual diabólico     Poco tiempo después volvió a Londres. Celebró muchos conciertos. Cuatro de los últimos en Covent-Garden. Al finalizar el año 1833 Paganini se hallaba de nuevo en París. El 22 de Diciembre asistió a un concierto de Berlioz a quien encargó una composición en el género de la Sinfonía Fantástica, que debía titularse “Los Últimos instantes de María Estuardo”, fantasía para orquesta, coros y parte de viola principal que el  ejecutaría. Se sabe, por las memorias de Berlioz que a Paganini no le satisfizo el primer movimiento de aquella obra, la cual fue rehecha y ejecutada el año siguiente con el título de “Haroldo”.

Nicolás Paganini abucheado en Bruselas

     Sin haber hecho ninguna aparición pública en París fue Paganini a Bruselas invitado por su biógrafo Fétis. En esta ciudad sufrió el violinista un tremendo descalabro. Su presentación en el Teatro de la Moneda provocó, ya antes de ejecutar la primera nota sobre su violín, una hilaridad general. Y lo más increíble todavía es que su manera de tocar aumentó las risas. Volvió a Londres, una serie de 10 conciertos le resarció de la mala acogida belga.

Paganini dona 20.000 francos a Berlioz por intermedio del barón de Rothschild

     En 1837 regresa a París acompañado de su hijo. Grandes tribulaciones de un género nuevo le esperaban. Dos desaprensivos. Tardif de Petitville y Rousseau-Desmolotries, habían fundado un “Casino Paganini” del que era accionista el gran virtuoso, estipulándose que prestaría su colaboración artística. Jamás quiso tocar en él. Berlioz escribió el 3 de Octubre de 1837 en la “Chronique de Paris”: “En cuanto a la parte personal y musical que tomará el célebre violinista, consistirá en esto: Paganini dará tres vueltas determinados días por el jardín… si hace buen tiempo”. La efímera existencia de tal casino ocasionó a Paganini un pleito en el que los tribunales le condenaron a pagar una fuerte suma por negarse a tocar dos veces por semana en aquel local.

     El 16 de Diciembre de 1838 da Berlioz un concierto en el Conservatorio con la priemra ejecución de “Haroldo en Italia“. Finalizado el concierto Paganini se arrodilla a los pies del jóven compositor exclamando como pudo, pues iba perdiendo la voz: “¡Es Prodigioso!”.

     Dos días después el pequeño Aquiles entregaba a Berlioz de parte de su padre esta carta:

“Querido amigo: Muerto Beethoven, solo Berlioz podía hacerle revivir. Me he deleitado con vuestras divinas composiciones, dignas de un genio cual vos sois. Creo deber mío rogaros queráis aceptar en señal de homenaje 20.000 francos, los cuales os serán remitidos por el señor barón de Rothschild, después que le habréis presentado esta carta.

      Creeme siempre vuestro afectísimo amigo.

             Niccolo Paganini”.

La Muerte de Paganini

     Este acto, dado a conocer por toda la prensa parisiente, causó enorme sensación. Jules Janin, crítico opuesto a Paganini, se rinde y se arrepiente de todas las injurias que poco antes había lanzado contra el incomparable violinista.

     Dos días después iba Berlioz, personalmente, a agradecer el para aquel tiempo fastuoso presente. “Le hallé solo – escribe Berlioz a su hermana – en una gran sala de Neo-Termas. Tú sabes que desde hace un año ha perdido enteramente la voz y sin la intermediación de su hijo apenas puede entendérsele. Cuando me vio, las lágrimas asomaron a sus ojos (te confieso que las mías no estaban lejos de mis párpados). Este feroz devorador de hombres, este asesino de mujeres, este presidiario libertado, como se ha dicho tantas veces, ha derramado ardientes lágrimas abrazándome.

Vida y Obra de Paganini la verdadera historia Mito y RealidadLa Tuberculosis desvanece al genio Paganini

     Tras esta generosa acción Paganini abandonó París para nunca más volver. Su debilitada salud reclama climas benignos y soleados. Detúvose en Marsella por algún tiempo. A pesar de los insistentes ruegos de amigos y admiradores ya no quiso aparecer más en público. De tarde en tarde accedía a tocar Cuartetos de Beethoven en la intimidad de Marsella, fue a Vernet-les-Bains. Toma baños del manantial “Elise” mas ya ningún régimen podía curar su mal: la tuberculosis laríngea que implacable y lentamente le atenazaba; enfermedad que no perdona. Volvió a Marsella en Septiembre de 1839 y fue a Niza en Enero de 1840. Proyectaba publicar un nuevo método de violín que abreviara su estudio desde el punto de vista técnico y diera medios para obtener una afinación más perfecta que la de todos los violinistas. Proyecto que desgraciadamente no pudo realizar.

    Muere Paganini, Liszt toma al fallecido genio de mal ejemplo artístico

     El 27 de Mayo de 1840, aquella existencia portentosa, triunfal, única, se apagaba en una casa de la calle de la Prefectura de Niza. El gran Liszt escribió: “Que el artista de provenir renuncie de todo corazón a desempañar el personaje egoista y vano del que fue, creemos, Paganini, el último e ilustre ejemplo; que coloque su finalidad no en él, sino fuera de él. Que la virtuosidad sea un medio, no un fín; que se acuerde siempre que así como la nobleza obliga, más que nobleza, genio obliga.

F. Liszt”

El Testamento de Nicolás Paganini

     Cuando el 01 de Junio se abrió su testamento se comprobó que su fortuna ascendía a 1.700.000 francos oro. Dejaba a su hermana mayor el usufructo de 85.000 francos; a la madre de su hijo, Antonia Bienchi, otra renta de 1.600 francos y nombrara a su hijo Aquiles Paganini heredero universal.

     Más los azares de aquella vida tormentosa, fantástica, impar, no terminaron con su muerte. El obispo de Niza rehusó el permiso para que los amigos del difunto celebraran un oficio solemne a su intención. El diario contemporáneo “Journal historiue et litteraire” de Lieja dice a este propósito: “Paganini murió el año pasado. Era conocido por sus desordenadas costumbres y su irreligión. Estos hechos motivaron por parte del obispo de Niza la denegación de su sepultura eclesiástica”. Como se ve, el periódico belga denigraba los despojos del inconmesurable violinista que en vida habían silbado los cernícalos de su país. No eran estas razones las que declaró el obispo. Expuso únicamente que habiendo Paganini muerto tísico y no creyendo su fin tan cercano, había descuidado sus últimos deberes cristianos.

La Tumba de Paganini

     Al saberse en Roma la decisión del obispo de Niza, delegó la Santa Sede al arzobispo de Turín y a dos canónigos de Génova para que hicieran una encuesta sobre el catolicismo de Paganini. Entre tanto, su cadáver quedó algunos días expuesto en su residencia de Niza, depositado después en los sótanos y finalmente embalsamado en el Lazareto de Villefranche. De allí transportaron por mar los testamentarios y el pequeño Aquiles, el cuerpo del difunto a Génova; pero se rehusó la entrada del navío en aquel puerto a causa de la epidemia de cólera que infestaba a la sazón Marsella.

Video de La Campanella – Niccolo Paganini – interpreta Vanessa Mae

     Díjose entonces, y muchos lo pusieron en duda después, que los testamentarios, cansados al fín de tantas dificultades buscaron, con Aquiles, una sepultura provisional en tanto que aquellas se vencían. Que fletaron un barco y llevaron el féretro al islote de Saint-Ferréol (archipiélago de Lérins, frente a Niza) y que en el centro de aquel pedregoso y desierto islote, cavóse un hoyo que cementaron, donde fue enterrado Paganini. Y que seis años más tarde llegó otro navío al islote, desenterró el féretro, lo llevó a Génova y de allí a su mausoleo de Parma, donde todavía se conservan los restos ilustres.

Vida y Obra de Paganini – Mitos y Verdades

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