Giuseppe Tartini. El trino del Diablo. Sonata en G m

Les dejo esta bella obra para violín, con una historia muy peculiar, según relata el artista que la creó:

Giuseppe Tartini  fue uno de los violinistas italianos más importantes durante la época Barroca. Su técnica era única durante el siglo XVIII. Escribió alrededor de 400 obras, su melodía mas destacada el “Trino del Diablo” fue concebida durante un sueño que el mismo relata así:

Una noche, en 1713, soñé que había hecho un pacto con el Diablo y estaba a mis órdenes. Todo me salía maravillosamente bien; todos mis deseos eran anticipados y satisfechos con creces por mi nuevo sirviente. Ocurrió que, en un momento dado, le di mi violín y lo desafié a que tocara para mí alguna pieza romántica. Mi asombro fue enorme cuando lo escuché tocar, con gran bravura e inteligencia, una sonata tan singular y romántica como nunca antes había oído. Tal fue mi maravilla, éxtasis y deleite que quedé pasmado y una violenta emoción me despertó. Inmediatamente tomé mi violín deseando recordar al menos una parte de lo que recién había escuchado, pero fue en vano. La sonata que compuse entonces es, por lejos, la mejor que jamás he escrito y aún la llamo “La sonata del Diablo”, pero resultó tan inferior a lo que había oído en el sueño que me hubiera gustado romper mi violín en pedazos y abandonar la música para siempre…

eltrinodeldiablo.jpg

Acá el link de descarga de la primera parte de esta sonata:

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El trino del Diablo

El Alegro de esta sonata me recuerda un cuento de Edgar Allan Poe, llamado “El Diablo en el Campanario”, trata sobre un violinista que descendió por las colinas en un pueblecito exageradamente normal, donde todos sus hombrecitos regordetes se sentaban a la misma hora frente a su casa, se vestian igual hombres mujeres, y niños, hasta tenían como mandato no alterar el orden de las cosas ni un poco. Un buen día escucharon una bella y alegre melodía, mientras veían descender al personaje que hacia mil malabares mientras tocaba su violín, ya podrán imaginar quien era el personaje,jeje…Desde luego, la moraleja es que la excesiva normativa en todo, incluidos los quehaceres diarios, costumbres, vestimentas, es castigado.

Un dato irónico es que Tartini, por disposición de sus padres, fué internado en un convento en alguna época de su juventud, para que fuese sacerdote, cosa que resultó muy conveniente, pues las mejores academias de la época funcionaban justamente en instituciones religiosas.

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