Charles Gounod a la sombra de Fausto

   Compositor francés nacido en Paris el 17 de Junio de 1818. De toda la música operística francesa, la más difundida en el mundo es, sin duda, la de Gounod y Massenet. ¿En qué teatro de ópera no se ha representado y vuelto a representar Fausto?. El caso de Gounod es parecido al de otros grandes artistas que, teniendo una de sus obras un escandaloso éxito, terminan opacando mucho trabajo de nivel merecedor de todo reconocimiento.

    El padre de Charles Gounod era pintor; su madre, excelente pianista, quiso que su hijo fuera músico, a tal fin le confió al maestro Reicha, con quien trabajó armonía y contrapunto. Después entró en el Conservatorio, terminando sus estudios con Halévy, Lesueur y Paer.

Charles Gounod – a la sombra de Fausto

Opera Fausto de Gounod   En 1819, le dieron el gran premio de Roma por su cantata “Fernand”. Durante su permanencia en la capital cristiana le atrajo el arte religioso, especialmente el polifónico palestriniano. Más tarde, en Alemania, Mendelssohn y su hermana le familiarizaron con los genios de Bach, Haydn, Mozart y Beethoven. Regresa a París y acepta el cargo de maestro de capilla y organista en la iglesia de las Misiones Extranjeras, añadiendo a estas funciones los estudios de Teología. Ingresa incluso en un seminario y viste el hábito eclesiástico durante cierto tiempo, más de pronto cambia de rumbo, se desvía de su vocación religiosa y vuelve a la música profana.

     Estrena el año 1851 cuatro composiciones en un concierto en Saint-Martin Hall de Londrés. Causan gran impresión. El crítico parisiense del “Athenaeum” escribe que Gounod no recuerda a ningún otro compositor, antiguo o moderno. Estrena el mismo año la ópera Safo en el teatro lírico francés. Éxito mediocre. Se casa con Ana Zimmermann y es nombrado director del Orfeón de la ciudad de París. El 14 de Octubre de 1854 estrena en el Teatro de la ópera La Nonne sanglante en cinco actos, que tampoco gusta. Escribe la música de escena para Ulises, tragedia de Ponsard, y estrena otra ópera, Le médcin malgré lui, esta vez en el Teatro de la Ópera Cómica, año 1855. Es fríamente acogida. Finalmente el 19 de Marzo de 1859 llega el triunfo ruidoso, definitivo, con la ópera en cinco actos Fausto. Tiene lugar su estreno en el Teatro Lírico (diez años más tarde en el repertorio de la Ópera). Esta vez la música de Gounod es celebrada en todo el mundo.

     Las óperas que a esta siguen, Filemón y Baucis, La Reina de Saba, La Colombe, Cinq-Mars, Poliuto, no fueron protestadas, pero tampoco se mantuvieron en los carteles. Reaparece el éxito con Mireille (1864) y Romeo y Julieta, si no tan grande como Fausto, extremadamente favorable. Cuando estalla la guerra franco-prusiana del 1870-1871, Gounod se traslada a Londrés y compone durante aquel periodo su cantata fúnebre Gallia, 13 misas, 2 Requiems, Motetes para coro, solistas y órgano, piezas para piano y numerosas obras para canto. Regresa a Francia y estrena la ópera El Tributo de Zamora en 1881, que fracasa. Gounod entonces dedica exclusivamente su música a la fe.

     Compone Redención, trilogía sagrada (1882), y un oratorio en tres partes Mors et Vita (1885), que estrena en Inglaterra el director wagneriano Hans Richter. Escribe una Misa de Pascua (1885), otra a la memoria de Juana de Arco (1887), la Misa de Clovis y una en honor de San Juan Bautista de la Salle. Emprende todavía la composición de un drama lírico y místico (los amores de Abelardo y Eloisa). Su última obra fue un Requiem que estaba acabando de orquestar cuando sufrió una congestión cerebral que le causó la muerte el 18 de Octubre de 1893.

     Obras de Charles Gounod

      Señalemos aún de su obra total 2 Te Deums, Cantatas patrióticas, Sinfonías, piezas para piano, melodías, un método para trompa, estudio crítico sobre Mozart, autobiografía y memorias.

Charles Gounod a la sombra de Fausto

     Aunque fue Gounod contemporáneo de Wagner, supo librarse del movimiento arrollador que trajo el coloso alemán a la música y a la ópera, al mismo tiempo que sustraerse a la influencia italianizante. Sus melodías están cinceladas con una elegancia y pureza de líneas de rara calidad. “La melodía – decía Gounod- será siempre la expresión más pura del pensamiento humano”. A lo que añade Paul Dukas: “Es precisamente porque expresó en melodías característas los estados del alma familiares a la generalidad, por lo que obtuvo los éxitos que hicieron su gloria”.

     Especialmente consiguió una y otros con “Fausto”, ópera que ha rentado una incontable fortuna al editor, no al autor que la vendió a bajo precio. En cambio, la Reina de Saba fue pagada esplendidamente, en vista del duradero éxito de Fausto; éxito que ninguna de sus otras óperas alcanzó.

    Se contaba en Paris que cierto día paseaba Gounod por los Boulevares vistiendo un riquísimo abrigo de pieles. Halló un amigo y este, señalando la costosa prenda, le dijo: “¿Fausto?” – No. -contesto Gounod – Reina de Saba.

Charles Gounod : Faust Waltz – Valse de Faust – Faust Walzer for Orchestra from Opera” Faust ”

 

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